Cultura libre y para tod@s

El 15, 16 y 17 de setiembre, Mar del Plata será sede del IV Congreso Iberoamericano de Cultura, pero desde el 14 habrá otro en pleno centro de La Feliz, con sede en la Facultad de Derecho, que se hace llamar Contra-congreso y al que José María Casas, uno de sus organizadores, define como “mejor, porque la cultura que quedó afuera del otro es mucho más enriquecedora”. Algunos ejemplos: autogestión, software libre, propiedad colectiva, copyleft, edición independiente.

Entre los invitados del contra-congreso) estará Richard Stallman, líder del movimiento software libre y creador del sistema operativo GNU. Stallman es un símbolo de uno de los ejes que motivan el enojo con el congreso “oficial”: la presencia de la ministra de cultura española, Ángeles González, bautizada en su país como la “Ministra Sinde”, por ser la impulsora de una normativa que criminaliza las descargas de archivos en Internet, justamente conocida como Ley Sinde. Un tema que no es ajeno al debate local: “El sercretario de Cultura, Jorge Coscia, es uno de los impulsores del cánon digital en Argentina: pretende imponer el pago anticipado por un supuesto uso que no necesariamente se lleva a cabo. Por ejemplo, aumentar en diez dólares el costo de una computadora si el disco rígido es apto para hacer copias”, cuenta Casas.

Democracia real

José María Casas es artista plástico y uno de los organizadores de la Semana de Arte Contemporáneo, también con sede en Mar del Plata. Lo contactó, primero, un grupo de internautas del software libre indagando sobre el Congreso y, en particular, sobre la presencia de la ministra Sinde, considerada un símbolo de la defensa de los intereses de las corporaciones, que intentan imponer restricciones para moldear Internet no cómo espacio colectivo, para compartir, sin propiedades, sino como un mercado y, por ende, en una cultura que no es para todos. A tal punto que en España la imposición de la ley Sinde marcó el inicio del indignado estallido que agitó las calles al grito “Democracia real”.

A partir de este dato, Casas comenzó a indagar: “Nos fuimos encontrando con mucha gente que estaba disconforme, pero no iba a hacer nada porque pensaba que no se podía hacer nada”. Así se fue gestando el grupo que, en principio, planeó organizar un escrache a la ministra Sinde hasta, finalmente, llegar a la propuesta de un contra-congreso que nuclée todos los temas que no estaban en la agenda del oficial y, por supuesto, dé lugar a los proyectos que habían quedado afuera. El contra-congreso, entonces, surge como necesidad de defender la libertad de compartir conocimientos, pero va más allá: tratará de exponer experiencias que crecen en la autogestión, libres y solidarias. El lema: “Un congreso, muchos motivos”.
En la página del contra-congreso los adherentes publicaron cuatro textos en los que exponen los motivos por los cuales rechazan al oficial.

Enlace | http://contracongreso.com.ar/

 

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