[España] El Futuro del Software Libre

La visión del Cenatic sobre un mercado en crecimiento.

El software libre juega un papel clave en los sistemas TIC actuales y está presente en todas las decisiones tecnológicas en cualquier ámbito. Es cierto que aún son más habituales los entornos mixtos en que los que sistemas cerrados heredados conviven con los basados en tecnologías libres. Pero en el futuro, las tecnologías libres acabarán por imponerse como consecuencia de un movimiento que, altruista y voluntario en origen, constituye hoy un ecosistema económico propio y en constante crecimiento.

Presente en el nacimiento de Internet y con el impulso de la comunidad de desarrolladores, el software libre no ha dejado de crecer. Su grado de desarrollo es mucho mayor del que solemos pensar, pues es un error habitual tomar como único dato para el análisis el uso de distribuciones Linux en nuestro ordenador. Sin embargo, el software libre es omnipresente en nuestra sociedad.

Con respecto a la ciudadanía, en un mercado dominado hasta hace poco por soluciones propietarias en un 90%, el software libre lidera la categoría de navegadores desde que, en 2009, Firefox alcanzó un porcentaje cercano al 50% y junto a otras opciones libres (Opera, Chrome, Epiphany…) se acercan hoy al 70% del mercado (1). En cuanto a suites ofimáticas, OpenOffice registra casi 100 millones de descargas y es la herramienta usada por el 15% de los españoles y el 20% (2) de los usuarios en Alemania, Polonia o Francia. En cuanto a sistemas operativos, el uso de Linux no alcanza en España el 5%; la buena noticia de cara al futuro es que ese porcentaje incluye a 300.000 alumnos en Andalucía y 60.000 en Extremadura como regiones pioneras. Y a partir del proyecto Escuela 2.0, la práctica totalidad de los alumnos españoles tendrán la oportunidad de formarse con Linux. En el futuro, conocerán las tecnologías libres y sus ventajas desde la educación primaria y sabrán elegir. Algo que no pudimos hacer quienes nos formamos en un entorno en que las alternativas tecnológicas a los sistemas propietarios eran desconocidas.

En los ámbitos más técnicos, donde las decisiones se toman en base a parámetros objetivos (coste, autonomía tecnológica, calidad, seguridad…), el software libre ofrece soluciones altamente competitivas y ha progresado rápidamente, siendo predominante en el entorno de servidores web, servidores de red, gestores de correo, etc. La arquitectura informática central de muchas empresas depende del software libre y también sus servicios, como en el caso de la banca, donde el usuario no es consciente de que su cajero funciona con software libre.

Un ejemplo paradigmático del uso de software libre en un entorno técnico son los sistemas empotrados, un tipo de sistema informático que forma parte de un sistema de ingeniería mayor, en el que realiza funciones de control, procesamiento y/o monitorización y que se encuentra de forma habitual en la electrónica de consumo (electrodomésticos, telefonía móvil…) y en aviónica, automoción, etc. En este entorno y sin que el usuario se percate, el software libre se esta desarrollando rápidamente. Hasta el punto de que el 90% (3) de las empresas españolas (y el dato es extrapolable a nivel internacional) usan software libre en el diseño y desarrollo de producto o incorporándolo al dispositivo final. Por tanto, es muy probable que nuestro televisor, lavadora, frigorífico o teléfono móvil tenga embebido un sistema operativo Linux y que nuestro coche calcule en tiempo real la mezcla óptima de combustible con un algoritmo libre.

El software libre también se ha extendido a las empresas proveedoras de servicios TIC, donde las grandes consultoras ya ofrecen servicios especializados en software libre y afrontan proyectos críticos con esta tecnología. Con software libre aportan tres ventajas clave a sus clientes: independencia del proveedor tecnológico, ahorro de costes y mayor calidad.

Y finalmente, hay que reconocer el papel impulsor y de liderazgo en la implantación del software libre de la administración pública española. Ya en los ’90 el entonces Ministerio para las Administraciones Públicas llevó a cabo la primera gran migración a software libre: 1.375 servidores (4). Llegaron proyectos como el del Principado de Asturias para generar de forma colaborativa un marco basado en software libre (openFWPA), que permitió crear un clúster de empresas locales capaces de aportar servicios de eAdministración que de otra manera tendrían que haber contratado fuera de su comunidad. O el proyecto gvSIG de la Conselleria d’Infraestructures i Transport de la Generalitat Valenciana, un sistema de información geográfico que cuenta con un tejido empresarial local alrededor del proyecto y está haciendo de Valencia el núcleo más activo a nivel mundial de desarrollo GIS en entornos libres. También es muy conocido el proyecto de Red Tecnológica Educativa de la Junta de Extremadura, con Linex como primera distribución regional y concepto pionero, adoptado ya por 7 comunidades autónomas (5). En la administración local, hasta el 80% de los grandes ayuntamientos cuentan con proyectos de software libre, siendo quizá el más destacado el del Ayuntamiento de Zaragoza.

Pero además de los proyectos, España cuenta con una de las legislaciones más favorables a la implantación de software libre a nivel mundial, cuyo objetivo último es ganar eficiencia en la inversión que las administraciones hacen en sus proyectos tecnológicos, apostando por la interoperabilidad y facilitando la colaboración, reutilización y compartición de aplicaciones, desde la certeza de que sólo así es posible enfrentar los retos de la eAdministración. Cabe destacar en este sentido la Ley 11/2007 para el Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos, la Ley 56/2007 de Impulso de la Sociedad de la Información, por la que se crea CENATIC para poner en valor y difundir las aplicaciones declaradas de fuentes abiertas y asesorar a empresas y administraciones públicas en los aspectos jurídicos, técnicos y metodológicos de la liberación de aplicaciones. Y además, la Ley 37/2007 de Reutilización de la Información del Sector Público y el Real Decreto 4/2010, del Ministerio de Administraciones Públicas, por el que se regula el Esquema Nacional de Interoperabilidad.

Por otro lado, el software libre facilita el desarrollo del sector TIC local. Un desarrollo económico sostenible y basado en la sociedad del conocimiento que, al publicar el código, permite que las aplicaciones y los servicios asociados puedan ser ofrecidos por empresas locales. Por último, al ser público el código, el software libre garantiza que el tratamiento de los datos de los ciudadanos es el adecuado y que se cumplen todos los requerimientos de privacidad.

Y ahora que el software libre ya es una realidad, ¿hacia dónde va?. Es cierto que las tecnologías libres se enfrentan a numerosos retos, pero su futuro es prometedor.

En el caso de la ciudadanía, hemos de asociarlo directamente al concepto de derechos digitales. Es posible que hoy el software libre pueda considerarse “invisible”, pero dejará de serlo como dejó de ser invisible la propiedad intelectual cuando, frente a una ciudadanía con infinitas capacidades de reproducción y compartición de contenidos, la industria empezó a alzar la voz y a clarificar cuáles eran nuestros derechos y obligaciones. En el caso de los programas informáticos, hasta hoy hemos ignorado estos derechos, e incluso renunciamos a ellos sin conocerlos cuando aceptamos cierto tipo de licencias propietarias, como su uso exclusivo en ciertos aparatos, el uso sólo en un ordenador, sólo para ciertas tareas, o la prohibición de redistribución. En el futuro, más conscientes de nuestros derechos digitales, los ciudadanos exigiremos software libre.

En el ámbito de las empresas usuarias o proveedoras de tecnología que ya conocen las ventajas del software libre y lo están utilizando, están yendo más allá: se están involucrando en el desarrollo de las aplicaciones que consideran estratégicas para su negocio. Si una aplicación de software libre es clave para una empresa, bien por utilizarla en su cadena de valor o por prestar servicios con ella, no puede permanecer ajena a la comunidad que la está desarrollando. Conocer su plan de desarrollo, proponer mejoras e identificar errores es importante para su propia supervivencia.

Hasta ahora, esta visión estratégica era propia de grandes empresas, que participan en comunidades aportando recursos materiales, financieros o humanos. Pero cada vez son más las pymes y también las administraciones públicas que se involucran en las comunidades de desarrollo de sus aplicaciones estratégicas para impulsar su evolución, garantizar su supervivencia y estar atentos a las diferentes opciones que esos elementos de software van generando. En definitiva, participar en la comunidad para asegurarse el conocimiento sobre ese activo estratégico que es el software. El impulso que aportarán las pequeñas empresas al involucrarse con las comunidades será espectacular.

Pero además, las pymes del sector del software libre tienen ante sí otro reto; competir en un mercado abierto. Hasta ahora la mayoría de las grandes consultoras no consideraba interesante este mercado y las pymes del sector del software libre ocupaban una posición competitiva dominante gracias a sus altos conocimientos técnicos y a la ausencia de competencia. Hoy, las ventajas objetivas del software libre frente a otras alternativas tecnológicas han hecho que la demanda se incremente y todas las grandes consultoras ofrecen estos servicios. Las pymes, que iniciaron su negocio con el software libre y participaron activamente en las comunidades no podrán argumentar frente al mercado que ellas llegaron antes y tendrán que apostar por la especialización, la calidad y la atención al cliente frente a las grandes consultoras que les superan en capacidad comercial y de gestión.

Finalmente, las administraciones públicas se enfrentan a retos como la eAdministración en un entorno de restricción presupuestaria, que difícilmente podrá superar sin un modelo colaborativo. El camino para la evolución tecnológica de la administración está trazado y seguirá siendo libre. La estrategia es la interoperabilidad y el objetivo conseguir que reutilicen, compartan y colaboren en sus proyectos tecnológicos en base a estándares abiertos y libres, en consonancia con las directrices europeas. Y en este proceso, las administraciones cuentan con el marco legal y las instituciones necesarias para hacerlo de forma efectiva, como el CTT del Ministerio de Presidencia, el INTECO y el propio CENATIC.
El software libre está en un gran momento y el futuro es aún mejor.

 

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