[España] «No se pueden usar aulas del siglo XIX para formar a niños del XXI»

Un centro, de carácter nacional y con sede en Mérida, buscará asentar la implantación de las nuevas tecnologías en el ámbito educativo, Antonio Monje Director del CeDeC.

«La sociedad tiene que darse cuenta de que otra forma de enseñar es posible y que los ordenadores pueden ser una inversión para ahorrar dinero, no un despilfarro». Con este espíritu, defendido por su director, Antonio Monje Fernández, nace el Centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistema no Propietarios (CeDec) con sede en Mérida. Entre sus cometidos estará facilitar a toda la comunidad educativa el uso de materiales y recursos digitales de libre acceso, que permitirán asentar la implantación de las nuevas tecnologías en el ámbito educativo.

El centro, que dependerá del Instituto de Tecnologías Educativas del Ministerio de Educación y de la Junta, se encargará entre otros muchos asuntos de dotar de contenidos digitales el programa Escuela 2.0 para uso del profesorado, el alumnado y sus familias. Antonio Monje está convencido de que habrá un antes y un después de la implantación del CeDeC en Extremadura.

-¿Qué es exactamente el centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistema no Propietarios?

-Seremos un centro de proyectos y su función será generar contenidos digitales, es decir, actividades que los alumnos podrán utilizar en el aula. La idea de la que partimos es utilizar contenidos que estén elaborados en software libre para el aprendizaje de los alumnos. Porque el Programa Escuela 2.0, que dota de portátiles a chicos de diferentes edades dependiendo de la comunidad autónoma, no tiene ningún sentido si no se dota a los ordenadores de herramientas que puedan utilizarse en clase para seguir una determinada asignatura, tanto el profesor, como los alumnos. Nuestra labor será recopilar o generar, en caso de que no existan, aquellos conocimientos necesarios para la formación de nuestros chicos.

-La compra de portátiles para los alumnos fue una iniciativa que llegó a ser rechazada por algunas comunidades autónomas, ¿qué les diría para convencerles de que el futuro de la educación pasa por las nuevas tecnologías?

-La realidad es que aulas del siglo XIX se están utilizando para formar a personas del siglo XXI y eso es algo que tiene que cambiar. La gente considera que el programa Escuela 2.0, en un momento como el que estamos viviendo, es un programa muy costoso y que ese dinero debería invertirse en otras cosas. Yo les diría que es una inversión de futuro porque estamos hablando de la formación de nuestros hijos. Además, a largo plazo, los ordenadores pueden suponer un ahorro en libros, por ejemplo, que seguramente se podrán encontrar en la Red.

-¿Eso no supondrá un problema para las editoriales?

-Estamos ante un momento trascendente en el que debemos hacerle ver al sistema editorial que el modelo, por la propia configuración de la sociedad actual, debe cambiar. Los libros no pueden ser un producto cerrado que ha cambiado muy poco en los últimos 30 años. Los profesores, a veces, lamentamos que las editoriales nos ofrezcan recursos estructurados y de calidad pero que no han evolucionado en el tiempo.

-El centro que dirige surge en una coyuntura económica difícil, ¿cómo se las van a arreglar?

– Sabemos que estamos en un momento complicado en el que los presupuestos son escasos, por lo que no nos vamos a lanzar a lo loco a generar contenidos que ya están creados. Vamos a recopilar primero los ya realizados, con criterios de calidad, y los vamos a secuenciar para que las asignaturas se puedan seguir en el ordenador en clase y desde casa, ya que ese es el objetivo de los portátiles. Arrancamos con un equipo de tres personas, de momento.

-¿Cómo va a funcionar logísticamente tratándose de un centro de carácter nacional con sede en Mérida?

-Pues igual que si estuviera en Madrid. Los medios actuales permiten que la ubicación geográfica de un centro no sea un condicionante. En octubre nos vamos a reunir con todos los responsables autonómicos para coordinarlos y aunar esfuerzos en materia de software libre. Porque, muchas veces, como cada uno está en su territorio, no hay una comunicación efectiva entre nosotros. A corto plazo, eso es lo más inmediato. Para un futuro queremos que ya en este curso se empiecen a utilizar determinados itinerarios de materias instrumentales como matemáticas y lengua, aunque la idea es que esto se amplíe a toda la enseñanza obligatoria.

-¿Su experiencia como docente le ha servido para conocer de primera mano las necesidades reales, tanto de los profesores como de los niños?

-Ha sido fundamental. He sido coordinador de nuevas tecnologías en el instituto ‘Tamujal’ de Arroyo de San Serván y nos convertimos en centro de referencia, a nivel regional. Todo el equipo de profesores era consciente de las carencias que en ocasiones tenía determinada gente. Hay muchos niveles. Atendiendo a esa realidad, nosotros queremos convertirnos en un centro de servicio efectivo y que nuestra experiencia le sirva a los docentes a la hora de utilizar las nuevas tecnologías.

-¿Cuáles con las principales carencias de la comunidad educativa en materia tecnológica?

-El principal problema es que hay multitud de actividades y de contenidos que ya vienen instalados en los ordenadores, pero no existe una estructura clara, una programación establecida. Eso se echa en falta.

-Extremadura ha sido pionera en el uso de los ordenadores en las aulas, ¿partimos, por tanto, con ventaja en este proyecto?

-Por supuesto. Estoy convencido que sin la experiencia previa de las aulas tecnológicas en nuestra región el CeDeC no estaría ubicado aquí. Yo creo que es un reconocimiento del Ministerio de Educación a la labor del Gobierno extremeño. Debemos sentirnos orgullosos de todo el trabajo previo y responsables de todo lo que queda por hacer.

-¿Cree que es posible que las nuevas tecnologías contribuyan a mejorar los datos de fracaso escolar en la región, una de nuestras asignaturas pendientes?

-Sería arriesgado decir que el descenso del fracaso escolar, que ya se está produciendo en la región, se deba a las nuevas tecnología. Pero creo que tiene su peso relativo. Otras comunidades que no tienen el modelo de las aulas tecnológicas, han empeorado… Algo puede tener que ver.

 

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