[EPUEL 2010] Entrevista a Sebastián Vázquez: Apropiación crítica de herramientas tecnológicas y creación de colectivos territoriales

A un día de que demos la bienvenida a la tercera edición de EPUEL, Sebastián Vázquez, estudiante de la carrera de Antropología (UBA), nos da su postura respecto a la importancia de que existan iniciativas como estas que permiten el encadenamiento de resistencias comunes. Desde 2005 es parte del Colectivo La Tribu, donde se desempeña como productor de materiales gráficos y sonoros, en articulación constante con otros proyectos político-culturales. Desde allí también, despliega su activismo dentro del campo de la Cultura Libre.

¿Qué aspectos destacas de espacios de encuentro como EPUEL?

Pienso que lo fundamental de estos encuentros (que por fortuna, año a año se multiplican y federalizan más) no son los encuentros en sí, sino aquello que sucede en los pasillos de los mismos, y después. Lo más importante de estos encuentros, radica en la posibilidad real de articular alianzas sostenidas en el tiempo entre colectivos que supuestamente activan en campos distintos (aunque sabemos que no, y nos reconocemos como pares) como el software libre, la educación, la comunicación alternativa, la creación artística, etc.

Por otro lado, considero que la culminación natural de estos encuentros es la creación de colectivos territoriales, ya que esto permite una capacidad de incidencia de otro calibre, al no depender la visibilidad de la posibilidad de un evento, sino que es producto de un trabajo continuo, cotidiano, y de un compromiso de diferente tipo que creo necesario en esta fase de nuestras resistencias comunes.

¿Qué relación existe entre las experiencias de radios comunitarias y el Software Libre?

Todas. En principio, la idea de que todo trabajo es resultado de una inteligencia colectiva es muy superior a la simple suma de las individualidades. Luego la cuestión de que, tanto para desarrollar software libre como para hacer comunicación alternativa/libre/comunitaria, no es necesario en principio ningún título habilitante, sino simplemente las ganas y el compromiso. Creemos que reivindicar el autodidactismo no menospreciando la formación tradicional, sino que complementándola, es una manera interesante de discutir la construcción del conocimiento “oficial”.

Más allá de esto, al menos con una parte de la comunidad de software libre, compartimos una mirada política más amplia, que se traduce básicamente en la creencia de que no hay software libre, ni radio libre, ni educación libre, sin individuos libres, lo que lleva del cuestionamiento de las licencias de software o de la distribución del espacio radioeléctrico, a la discusión de las condiciones de existencia de una comunidad en un territorio. O sea, a discutir al capitalismo como un sistema, y nuestras luchas como los distintos frentes en los que se articula la resistencia a ese sistema, que no es exterior a los individuos, sino que nos atraviesa.

En relación a la comunicación alternativa y comunitaria, ¿cómo podría fomentarse su desarrollo desde la educación?

De múltiples maneras: trabajando con los/as alumnos la lectura crítica de los medios de comunicación masivos, estimulando una apropiación crítica de las herramientas tecnológicas (que son sólo eso: herramientas, medios y no fines, en cuyo uso está anclada la política), ayudando a sacarse los miedos, en el sentido de que no hay palabra más autorizada que otra, y que todos/as somos potenciales emisores de mensajes. Además, ayudando a crear subjetividades que discutan los sentidos comunes instalados por los medios.

Sin que aún exista una clara definición sobre el concepto, ¿Qué valores, prácticas e ideas creés que debería abarcar la “Educación Libre y Abierta”?

Un poco lo que decía antes, discutiendo con los/as jóvenes qué tipo de libertad es posible en un contexto donde cada vez hay más desigualdad, entendiendo a la educación como correa de transmisión ya no de conocimientos desfasados de la realidad, sino viendo de qué manera lo que se enseña y aprende tiene una relación directa con los problemas de la comunidad, estimulando en la juventud el compromiso y la solidaridad, y sobre todo con la profunda convicción de que mientras no construyamos la posibilidad de un mundo otro, igualitario y digno, no será posible hablar de libertad.

 

EPUEL