Código abierto y Administraciones públicas

La comisaria europea de Agenda Digital, Neelie Kroes, afirmaba recientemente que usar software propietario es “un despilfarro de dinero público que la mayor parte de las Administraciones ya no se pueden permitir“. Frente a ello existe la alternativa del software open source o de código abierto. Desarrollado bajo un modelo colaborativo, cualquiera puede participar y beneficiarse de él siguiendo las reglas: respeto a estándares tecnológicos reales, transparencia de procesos y renuncia al derecho de propiedad intelectual.

Quizás el público en general lo ignore, pero la comunidad de desarrolladores open source es muy amplia, y crece a un ritmo desbordante. Verdaderamente global, cuenta con cientos de miles de personas contribuyendo en mayor o menor medida. En ella hay miembros individuales, anónimos, entidades sin ánimo de lucro, instituciones académicas y gubernamentales y grandes empresas, que dedican muchos recursos y a las que les interesa potenciar determinadas capacidades en este tipo de software, y que tenga éxito.

Entre ellas están IBM, HP, Intel o la propia Red Hat. Estas y otras compañías colaboran con la comunidad en el desarrollo del código abierto, estabilizándolo, testeándolo y certificándolo, garantizando su funcionamiento con el hardware y software de terceros, documentándolo y añadiéndole una oferta de servicios de soporte técnico y garantías legales. En una palabra, lo “paquetizan” y distribuyen añadiéndole el apellido empresarial al open source.

Gracias a ello, empresas y organismos públicos pueden utilizar este software gratuito con todas las garantías. Evidentemente, estas empresas cobran por su trabajo, consistente en dar servicio y continuar mejorando y desarrollando el software. De este modo, el cliente ahorra en pagos por costosas licencias de software propietario.

Pero el coste no es el único argumento al defender la implantación del open source empresarial en la Administración pública. También facilita la colaboración entre Administraciones. De hecho, la comisaria Kroes señala el riesgo de verse “accidentalmente encerrados en una tecnología propietaria” sobre la que no se tiene el control. Y es cierto.

Es necesario, más que nunca, contar con soluciones tecnológicas flexibles, fiables y escalables que ofrezcan el servicio, garantías y certificaciones necesarias. Si además permiten reducir costes, aumentar la eficiencia y mejorar la libertad de elección, presente y futura, mejor. El open source empresarial es, simplemente, una mejor forma de emplear los recursos de la Administración pública o de cualquier organización para cubrir sus necesidades de TI.

Santiago Madruga – Director general de Red Hat para España y Portugal

 

cincodias.com