[Cuba] Niños de primaria trabajan con Software Libre

En una escuela primaria del municipio cienfueguero de Cruces Pablo González Martel, de 27 años instruye a cerca de 130 pequeños de los grados cuarto, quinto y sexto, según el esquema docente concebido para la primaria.

Aunque en los centros educacionales de la Isla aún se trabaje con el sistema operativo Windows, no es descartable una próxima evolución a favor del software libre. Por lo pronto, y con el valor y la fe que acompañan a todo adelantado, un joven profesor de la especialidad lo enseña en una escuela primaria del municipio cienfueguero de Cruces.

Sin embargo, como parte del proyecto que lleva a cabo a manera de Círculo de Interés, desde hace tres años encauza a un grupo de alumnos interesados en el adiestramiento con Linux.

La idea -explica- surge cuando buscaba un tema para mi trabajo de Diploma en la Licenciatura en Educación, especialidad de Informática (ya tiene el título y ahora realiza un máster en la modalidad). El objetivo consiste en familiarizar a los pequeños con el sistema operativo libre; acercarlos a este fascinante mundo, añade.

En las clases -apunta Pablo- les muestro sus características básicas. Ellos trabajan con algunos de los programas y prestaciones que traen estas distribuciones, investigan, comparten con sus amigos… Y luego, comentan en la comunidad sus avances en la materia.

El profesor instruye en el aprendizaje del software libre / Foto: Del autor“Pero el proyecto no solo pretende ese dominio en el orden informático, sino estimular valores que el propio software libre permite promover, como sentimientos de camaradería, compañerismo, solidaridad, de compartir. Cooperación es el término definidor exacto, en tanto los niños se ayudan entre ellos mismos al interactuar con el sistema operativo cuando se les presenta alguna situación problémica y esto a la vez, sin crear ninguna contradicción, los convierte en más independientes poco a poco. Llegan a un punto donde se sienten más seguros, poseedores de mayor confianza, y van a comenzar a realizar cosas por sí mismos, otra de las bazas del sistema”, asegura el profesor.

Pablo defiende la libertad de saber, crear e incluso cambiar sin las limitaciones y restricciones, muchas veces injustas y egoístas, impuestas por el software propietario.

A través de esta experiencia -inédita en el sistema educacional de la provincia-, los alumnos de la “Carlos Manuel de Céspedes”  se sienten muy motivados, les atrae, según cuenta.

“Aunque al principio tenía ciertas dudas típicas de los comienzos, sobre todo en cuanto a su reacción ante una metodología distinta en el campo de la Computación (pensando casi con la mentalidad de los adultos y lo que he visto en personas mayores de rechazarlo por estar tan habituados a Windows), por el contrario asimilan la carga teórico-práctica, no temen y se mueven con bastante facilidad en el nuevo territorio.

Pablo afirma que las nueve máquinas de su laboratorio poseen la capacidad de memoria y microprocesador necesarios para correr una distribución de Linux. Y los niños pueden hacer su labor sin dificultad.

A él, ante todo, le subyuga la libertad de la criatura. Y suele referir en la conversación las propias palabras de Stallman, el fundador de GNU/Linux, el sistema madre de dicho software: “Cuenta con cuatro principios básicos para que sus líneas de código sean éticas: La libertad 0 es la libertad de ejecutar libremente el programa. La libertad 1 es la de estudiar el programa y adaptarlo a sus necesidades. La libertad 2 es la de poder redistribuir copias, para ayudar a la comunidad. La libertad 3 es mejorar el programa y distribuir las mejoras a la comunidad”.

Esos preceptos lo resumen todo, asevera el joven licenciado, quien exhorta a otros profesores de Computación a adentrarse en este camino, sin temores, pertrechándose del conocimiento sobre la práctica, para ayudarles a descubrir a los niños otro universo de posibilidades frente a su computadora, el cual inexorablemente los conducirá a esa libertad añorada por el ser humano desde que está en uso de razón.

La disponibilidad técnica existe; solo es cuestión de deseo y esperanza, sentencia.

 

5 de Septiembre