[España] ´Para implantar software libre es el ahora o nunca´

Gonzalo Aller, programador y coorganizador del Congreso Mundial de Software Libre Gran Canaria Desktop Summit, hace balance del evento y propone un replanteamiento de la acción tecnológica, tanto pública como privada.


¿Qué balance puede hacerse del congreso mundial de software libre celebrado la pasada semana?

– Se han tomado decisiones estratégicas, se ha trabajado mucho, se han hecho millones de contribuciones al código oficial de los escritorios KDE y GNOME desde Gran Canaria durante el transcurso del Congreso. Puede decirse que lo que se ha producido esta semana aquí en Gran Canaria es algo histórico: dos de las mayores empresas de desarrollo de entornos gráficos para sistemas operativos GNU/Linux se han reunido con cientos de desarrolladores e incluso han decidido colaborar juntos. Ésa es, además, la esencia del software libre: la cooperación. En vez de ser competencia directa, optaron por cooperar.

– ¿Qué es lo que hace del software libre algo tan atractivo para tanta gente?
– Yo creo que la palabra clave es libertad. El que tú como programador tengas la posibilidad con ese código de hacer lo que tú quieras y además desde aquí, en Canarias.

– Pero ésa es una perspectiva para programadores, para gente especializada. ¿Cómo afecta al usuario?
– Es, sobre todo, un problema de control. En un caso el uso del programa es libre y en otro caso está controlado por alguien que de un día para otro te puede cobrar por ver esos datos tuyos con su programa, o que puede cerrar, o lo que sea. El control no es tuyo, es de una empresa. Pero eso la gente no lo ve. Lo que la gente entiende fácilmente es esto: que te puedes bajar de Internet un programa que hace exactamente lo mismo que uno de licencia privativa, pero que no te cuesta nada. Ni incumples la ley por bajártelo, porque no es pirateo.

– En el caso de las administraciones públicas, ¿qué supone el uso de software libre?
– En el plano de la política tecnológica de administraciones públicas y empresas, la diferencia entre software propietario y software libre es muy simple: ¿tú quieres pagar por ser consumidor de tecnología o prefieres ser productor? La esencia del modelo de software privativo es la de una producción industrial. Es decir, el canal de venta depende muy fuertemente de la producción y esta producción es unidireccional. Así, España, un país tardío en investigación tecnológica, es fundamentalmente un país consumidor y, por lo tanto, dependiente. El software libre propone un algo radicalmente diferente: no es un modelo con el cual produces y vendes a otros, sino en el que, siendo productor, se establecen relaciones simbióticas y cooperativas con todos consumidores/productores entre los cuales nos encontraríamos nosotros mismos. Es decir, pasamos a una situación de autosuficiencia y de trabajo cooperativo entre todos. De igual a igual.

– ¿En Canarias hay empresas preparadas para este cambio?
– Rotundamente, sí. Es más, es que hay que hacerlo. El problema que tienen ahora las administraciones es de velocidad: tenemos un sistema burocrático obsoleto y casi no existe tiempo material para adaptarse a los cambios que se van produciendo, que son cada vez mayores y más rápidos.

– ¿Han comprendido los gestores públicos la transformación que aparentemente se avecina?
– Hay buena intención en algunos sectores, pero no conciencia total de lo que supone. La cuestión es que el cambio va a producirse de todas maneras; lo único que está en juego es si nos damos prisa para ponernos al frente o nos quedamos a la cola. Es una pena, porque se podría innovar aquí, hay mucha capacidad y hay muchas ideas muy buenas. Pero se necesita una apuesta firme por parte de las administraciones, porque éste es un cambio que no podemos hacer nosotros solos.

– ¿La inversión en Nuevas Tecnologías es la adecuada en este país?
– Se ha invertido muchísimo, pero la cantidad de dinero que se ha dedicado para que tengamos el nivel de servicios que tenemos en la Administración Pública es de desastre. Lo que pasa es que se ve menos, porque se nota más cuando se fracasa en política educativa o sanitaria. Pero aunque no se perciba a simple vista, el fracaso en política tecnológica es impresionante. Sin embargo, nosotros no pretendemos criticar lo que se ha hecho sólo por criticar, porque eso no lleva a nada: tratamos de plantear a las administraciones las medidas necesarias para que nos sumemos a los cambios que ya se están produciendo. En cierta manera, es el ahora o nunca.

 
 
laprovincia.es Diario de Las Palmas